lunes, 22 de septiembre de 2025

Un cumpleaños lleno de historias que contar

    El 17 de septiembre el colegio celebró 67 años de historia, y lo que se vivió en sus pasillos fue mucho más que una simple fecha en el calendario. Desde temprano, el ambiente estaba cargado de emoción: risas, música y la energía de los estudiantes que llenaron el lugar de vida.

    Gabriel fue uno de los primeros en llegar, luciendo con orgullo su poncho y sombrero, listo para disfrutar de cada momento. Yasleidy no se quedó atrás; su presencia fue especial, compartiendo con sus compañeros y demostrando que la unión hace grande a nuestra institución. Joseph Nicolás también estuvo allí, participando activamente y recordándonos que cada estudiante es una pieza importante de esta gran familia educativa.

    Cada rincón del colegio parecía contar una historia. Hubo actividades culturales, juegos y momentos de encuentro entre estudiantes y profesores. Fue un día en el que la comunidad escolar reafirmó su compromiso con la inclusión, la amistad y el respeto, valores que hacen que nuestra institución sea única.

    Este aniversario no solo fue para mirar al pasado, sino para celebrar el presente y soñar con lo que viene. Porque detrás de cada celebración hay historias que merecen ser contadas… y esta es apenas una de ellas.

Celebrar la vida y la escuela

    El 17 de septiembre no fue un día cualquiera, fue el cumpleaños número 67 del colegio, una fecha que siempre se llena de sonrisas, recuerdos y orgullo por pertenecer a esta comunidad educativa. Ese día, Gabriel se convirtió en uno de los protagonistas de la celebración, con poncho al hombro y sombrero bien puesto, su alegría era contagiosa, como si él mismo representara todo lo que significa crecer aquí: identidad, tradición y entusiasmo.

    Verlo sonreír de esa manera fue un recordatorio de por qué vale la pena hablar de inclusión, de convivencia y de respeto. La escuela no solo enseña Matemáticas o Lenguaje, también enseña a compartir momentos como este, que quedan en la memoria de todos.

    Y es que cada sonrisa, cada historia y cada gesto de ese día merece ser contado. La fiesta de los 67 años no solo fue un aniversario más: fue la prueba de que la escuela sigue viva en el corazón de quienes la habitan.

Fotografía de Juan Pablo Palencia Díaz (septiembre 2025).

lunes, 15 de septiembre de 2025

Un pupitre que cuenta historias

    En cada aula hay algo que guarda memoria: un tablero con marcas de tinta, un libro con esquinas dobladas, en este caso, un pupitre pequeño que fue más que un simple mueble. Ese pupitre fue el lugar desde donde Erika vivió gran parte de sus clases, aprendió, se rió y construyó amistades. Fue adaptado especialmente para ella, demostrando que la inclusión no siempre empieza con grandes discursos, sino con gestos concretos que hacen posible que todos tengan su lugar.

    Mirarlo hoy es recordar que detrás de cada asiento hay un estudiante que sueña, que lucha, que merece ser escuchado. Ese pupitre nos recuerda que la educación se construye con detalles que marcan vidas. ¿Quién iba a pensar que un objeto tan sencillo pudiera tener tanto significado? Y es que en cada rincón de la escuela hay historias así, listas para ser contadas.
Fotografía de Juan Pablo Palencia Díaz (septiembre 2025).


Relatos que transforman el aula

    Hay algo mágico en escuchar historias que nacen del día a día escolar. No son grandes discursos ni noticias de portada, son pequeños momentos que se convierten en aprendizajes para todos, como se vive la inclusión en la Escuela Normal Superior de San Mateo, en las conversaciones espontáneas, en los apoyos silenciosos de un compañero, en las miradas de reconocimiento entre docentes y estudiantes.

    Cada caso que se ha contado aquí, Yasleidy, Joseph Nicolás, Gabriel y Erika (2023) parece tener un hilo invisible que los conecta. No son solo nombres: son protagonistas de un proyecto educativo que apuesta por abrir las puertas a cada persona y acompañarla en su propio ritmo.

    Contar estas historias es casi como abrir un libro por capítulos, nunca sabes qué enseñanza nueva traerá la próxima página, y eso es lo que hace tan emocionante seguir escribiendo y compartiendo en este espacio.

Cuando la inclusión tiene rostro y sonrisa

    Hay momentos que se quedan grabados y que dicen más que mil palabras. En la Escuela Normal Superior de San Mateo cada encuentro se convierte en una oportunidad para crecer, lo especial de estos espacios no está en lo extraordinario, sino en lo cotidiano: en cómo compartimos el mismo pasillo, el mismo salón y los mismos sueños de aprender.

    Historias como la de Yasleidy inspiran por su manera de avanzar con decisión y enseñan que la inclusión no es un favor, es un derecho que dignifica y enriquece a toda la comunidad, cada día que pasa es una muestra de que la educación puede ser un lugar donde todos caben y donde las diferencias se transforman en oportunidades de aprendizaje.

    Quien se detiene a mirar de cerca estos procesos descubre que la Normal es más que un colegio: es un ejemplo vivo de cómo se construye una cultura de respeto, empatía y compañerismo, haciendo justo que valga la pena seguir leyendo cada nueva historia que aquí se comparte.



lunes, 1 de septiembre de 2025

La comunicación que rompe fronteras

    No todas las conversaciones se escuchan con los oídos, ni todas las historias se leen en un papel. En ENSarte, hemos descubierto formas de comunicarnos que desafían los límites tradicionales: gestos, colores, sonidos y miradas que transmiten más de lo que las palabras pueden contener.

    Cada experiencia que compartimos revela la riqueza de la diversidad y la fuerza de la creatividad. Desde estrategias innovadoras hasta relatos que enseñan cómo superar barreras, la comunicación se muestra como un puente entre mundos distintos, donde cada mensaje tiene un impacto profundo y único.

    Aquí, aprender a comunicarse no es solo adquirir habilidades: es explorar, comprender y transformar la manera en que nos conectamos con quienes nos rodean.

Inclusión que inspira

      La Escuela Normal Superior de San Mateo guarda historias que merecen ser contadas. Relatos como los de Yasleidy, Erika, Joseph Nicolas y Gabriel nos muestran que la inclusión no es un concepto aislado, sino una práctica viva que transforma cada jornada escolar. 

    Pero estas experiencias no son las únicas, en los pasillos, salones, encuentros diarios, siguen apareciendo vivencias que reflejan la fuerza de los estudiantes y la dedicación de quienes los acompañan. Cada caso abre nuevas formas de entender la educación, revelando aprendizajes que muchas veces no están en los libros, pero si en la vida misma.

      Este espacio sigue siendo la puerta para asomarse a esas realidades que conmueven, enseñan y motivan a mirar la escuela con otros ojos. Lo más interesante es que cada historia tiene algo único por compartir... y aún quedan muchas voces por escuchar.

                                   Fotografía de Juan Pablo Palencia Díaz (septiembre 2025).

Lengua de señas que transforma el aprendizaje

     Durante la Semana de Investigación, un momento lleno de significado marcó la diferencia en el auditorio de la Escuela Normal Superior ...