El 17 de septiembre no fue un día cualquiera, fue el cumpleaños número 67 del colegio, una fecha que siempre se llena de sonrisas, recuerdos y orgullo por pertenecer a esta comunidad educativa. Ese día, Gabriel se convirtió en uno de los protagonistas de la celebración, con poncho al hombro y sombrero bien puesto, su alegría era contagiosa, como si él mismo representara todo lo que significa crecer aquí: identidad, tradición y entusiasmo.
Verlo sonreír de esa manera fue un recordatorio de por qué vale la pena hablar de inclusión, de convivencia y de respeto. La escuela no solo enseña Matemáticas o Lenguaje, también enseña a compartir momentos como este, que quedan en la memoria de todos.
Y es que cada sonrisa, cada historia y cada gesto de ese día merece ser contado. La fiesta de los 67 años no solo fue un aniversario más: fue la prueba de que la escuela sigue viva en el corazón de quienes la habitan.

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