lunes, 15 de septiembre de 2025

Un pupitre que cuenta historias

    En cada aula hay algo que guarda memoria: un tablero con marcas de tinta, un libro con esquinas dobladas, en este caso, un pupitre pequeño que fue más que un simple mueble. Ese pupitre fue el lugar desde donde Erika vivió gran parte de sus clases, aprendió, se rió y construyó amistades. Fue adaptado especialmente para ella, demostrando que la inclusión no siempre empieza con grandes discursos, sino con gestos concretos que hacen posible que todos tengan su lugar.

    Mirarlo hoy es recordar que detrás de cada asiento hay un estudiante que sueña, que lucha, que merece ser escuchado. Ese pupitre nos recuerda que la educación se construye con detalles que marcan vidas. ¿Quién iba a pensar que un objeto tan sencillo pudiera tener tanto significado? Y es que en cada rincón de la escuela hay historias así, listas para ser contadas.
Fotografía de Juan Pablo Palencia Díaz (septiembre 2025).


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